viernes 18 de septiembre de 2009

«He decidido convertirme al catolicismo porque no creo posible reformar el islam desde dentro»

Lo afirma Magdi Cristiano Allam en una entrevista publicada en El Mundo ayer.

EL SUBDIRECTOR DEL ‘CORRIERE DELLA SERA’ ES UNO DE LOS MAYORES EXPERTOS EN ISLAM. EL PASADO SABADO FUE BAUTIZADO POR EL PAPA EN LA BASILICA DE SAN PEDRO, MATERIALIZANDOSE ASI SU CONVERSION AL CATOLICISMO. EL GESTO HA DESPERTADO LA IRA DE LOS ISLAMISTAS EN TODO EL MUNDO

IRENE HDEZ. VELASCO

CARGO: Columnista, subdirector del ‘Corriere della Sera’ y especialista en Oriente Próximo / EDAD: 55 años / FORMACION: Licenciado en Sociología por la Universidad de la Sapienza de Roma / CREDO: Católico / SUEÑO: Que los musulmanes puedan convertirse al catolicismo con la misma libertad y visibilidad con la que los católicos lo hacen al islam

Magdi Allam es un hombre delgado y de aspecto frágil. Y parece aún más desvalido en medio de los tres fornidos guardaespaldas que constantemente le acompañan. Aunque él está tan habituado a su presencia que no se siente cohibido ante ellos. Hace ya cinco años que este ensayista y periodista nacido en Egipto, pero afincado en Italia desde hace 35 años, vive con escolta policial, a causa de las amenazas de muerte proferidas contra él por extremistas islámicos.

No en vano, y muerta Oriana Fallaci, este subdirector del Corriere della Sera que en breve presentará en España su libro Vencer el miedo se ha convertido en el mayor fustigador público que hay en Italia contra el islam y en defensor a ultranza de la civilización occidental. Pero tiene algo de lo que la Fallaci y tantos otros detractores de la religión musulmana carecen: un conocimiento privilegiado del islam, asequible sólo a alguien que ha vivido ese credo desde dentro.

Pero después de 55 años viviendo como musulmán, Magdi Allam se convirtió el pasado sábado al catolicismo. Su bautismo, oficiado por Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro durante la vigilia pascual, ha desencadenado un alud de críticas por parte de musulmanes radicales, moderados e incluso de católicos. Y una nueva condena a muerte contra él, dado que muchos terroristas islamistas defienden que la apostasía del Corán se debe de castigar con la pena capital.

PREGUNTA.- ¿Se esperaba la riada de protestas y reacciones que ha provocado su bautismo?

RESPUESTA.- Déjeme en primer lugar señalar que la mayoría de las reacciones que estoy recibiendo son de afecto y de solidaridad. Pero, por supuesto, daba también por sentado que iba a haber reacciones críticas, duras e incluso violentas. Es algo que me duele, pero a la vez me reafirma en la decisión que he tomado.

P.- Usted lleva cinco años condenado a muerte por los extremistas musulmanes por decir cosas como que el islam es una religión fisiológicamente violenta. ¿En qué basa esa afirmación?

R.- Permítame antes que le explique algo. Yo soy una persona a punto de cumplir 56 años, nacido y criado como musulmán en un contexto particular que me ha llevado a estudiar en una escuela católica en El Cairo y a trasladarme después a Italia, donde estudié en la Universidad. Siempre he estado fuertemente interesado en la dimensión de los valores. Obviamente, he conocido bien el islam desde dentro, he frecuentado a muchísimos musulmanes y sé de qué hablo cuando hablo de esta religión. Y es necesario, además, tener en consideración que desde hace cinco años vivo bajo protección policial, porque a causa de mis opiniones he sido condenado a muerte y repetidamente amenazado por extremistas y terroristas islámicos, empezando por algunos que operan fuera de Italia como Hamas, pero también de otros con base en Italia. Esta situación no es un mero detalle en mi vida. Desde el momento en el que he sido condenado a muerte, mientras yo me empeñaba en promover un islam moderado en Italia, me he sentido obligado a reflexionar sobre este credo. A preguntarme si el islam es compatible con los valores que son el fundamento de nuestra humanidad. Me he visto obligado a hacerme esa pregunta porque lo que estaba en juego era mi propia vida.

P.- ¿Y a qué conclusión ha llegado?

R.- El Corán, la obra y las palabras de Mahoma son incompatibles con los valores fundamentales de nuestra civilización occidental, es decir, con la concepción de la vida como un don sagrado desde el nacimiento hasta la muerte, con el pleno respeto de la dignidad de la persona (incluida la igualdad entre hombres y mujeres) y con la libertad de elección del individuo. Si no fuera así, yo no habría abandonado la religión islámica. Pero si he decidido convertirme al catolicismo es porque estoy completamente desilusionado de la posibilidad de reformar el islam desde dentro.

P.- ¿Quiere decir que no cree que exista un islam moderado?

R.- Yo creo que el islam en cuanto religión que tiene en el Corán su fundamento doctrinal es una realidad que no admite reformas. De hecho, está concebido para ser intocable, inmodificable y, por tanto, no interpretable. Creo que efectivamente no se puede hablar de un islam moderado. Pero otra cosa son los musulmanes, entre quienes sí existen moderados. Hay musulmanes que tienen unos valores y compatibilizan su fe con la razón. Con ellos no sólo es posible el diálogo, sino que es un deber. Yo estoy a favor del diálogo con los musulmanes, pero siempre que, como punto de partida, éstos reconozcan que la vida es un don sagrado y defiendan la libertad de la persona y la libertad de elección del individuo. Estos son valores innegociables e inalienables previos a cualquier negociación y que representan la esencia de nuestra humanidad.

P.- Sin embargo, su conversión al catolicismo no sólo ha provocado la ira de los fundamentalistas islámicos. Los mismos 138 intelectuales musulmanes moderados que recientemente enviaron una carta al Papa abogando por el diálogo interreligioso también han sido muy críticos con su bautismo a manos de Benedicto XVI.

R.- ¿Moderados, dice usted? Han escrito una carta muy dura al Papa intimándole a romper cualquier relación conmigo y han condenado mi conversión como un gesto de apostasía. Eso confirma que no puede existir moderación si antes no se comparten unos valores fundamentales que hoy por hoy están absolutamente ausentes. Estos 138 musulmanes que usted me señala no son moderados, son falsos moderados que tratan a través de juegos de palabras de esconder sus intenciones verdaderas y su auténtica realidad ideológica.

P.- ¿Por qué muchas personas en Europa no ven el islam de la misma manera que usted?

R.- Occidente está enfermo de relativismo en el plano cognitivo, cultural, religioso y ético. Este relativismo ha llevado a imaginar que todo y todos están sobre el mismo plano y que se debe apreciar todo y a todos prescindiendo del contenido, que no se deban usar parámetros valorativos y críticos ante realidades diversas para no herir su susceptibilidad. Ese relativismo es el que en el plano político ha producido lo políticamente correcto, esa actitud que por nada del mundo quiere crear tensiones con los otros, que prefiera la autocensura como mecanismo para prevenir reacciones negativas por parte de los otros. En el plano social, el relativismo ha producido el multiculturalismo, un modelo de convivencia social que se imagina que es suficiente regalar la libertad y los derechos a todos para que esta libertad y estos derechos se conviertan automáticamente en patrimonio de la colectividad. Sin embargo, el resultado ha sido el opuesto. Porque la libertad y los derechos sin vínculos, y sobre todo sin un común aglutinante fundado sobre el equilibrio entre los derechos y los deberes, ha hecho que se creara un vacío en el plano de la identidad y que se produjera el desmoronamiento del tejido social.

P.- Sin embargo, algunas acciones por parte de Occidente, como por ejemplo la invasión de Irak, también han contribuido a insuflar el fundamentalismo islámico, ¿no cree?

R.- Occidente cree que la violencia del terrorismo islámico es de naturaleza reactiva, y no de naturaleza agresiva como en realidad es. Este Occidente se considera culpable de todos los males sobre la faz de la Tierra. Si alguno se hace saltar por los aires en alguna parte del mundo o si una bomba estalla donde sea, Occidente considera que es culpa suya. Occidente no se ha enterado de que hay en marcha una guerra mundial globalizada desencadenada por el terrorismo islámico y dirigida a imponer su poder a través de una suerte de califato globalizado aprovechando los regímenes en el poder en los países de mayoría musulmana y tratando de condicionar lo más fuertemente posible a los gobiernos occidentales, presionando a los elementos más radicales de los musulmanes presentes en esos países. Pero, por desgracia, Occidente hasta ahora no lo ha entendido.

P.- No sólo los musulmanes han criticado su conversión. También lo han hecho muchos católicos, asegurando que quizás no era necesario que le bautizara el Papa en persona, en la Basílica de San Pedro, durante la vigilia pascual y en una ceremonia retransmitida en directo por la televisión italiana…

R.- Yo realmente no alcanzo a comprender cómo algunos católicos pueden llegar a pensar que sea un escándalo el que yo me haya convertido en la Basílica de San Pedro durante la vigilia pascual, y a considerar como un agravante el que haya sido el Papa el que haya administrado el sacramento del bautizo y de la eucaristía. El mensaje que dan estos católicos es que bautizarse, convertirse a la religión católica, es una especie de vergüenza que habría que realizar sólo secretamente, a escondidas. A mí lo que me ha distinguido como musulmán es haber sido un espíritu libre. Siempre he dicho lo que he pensado, y siempre he hecho lo que pensaba. He intentado en todo momento ser plenamente yo mismo. Y continuaré haciéndolo de católico.

P.- ¿Cómo explica entonces que muchos católicos consideren su bautismo como una provocación?

R.- La conversión es un derecho, un acto de libertad, no una provocación. Estamos hasta tal punto sometidos al pensamiento relativista, estamos hasta tal punto subyugados del miedo al terrorismo islámico, que terminamos creyendo que el ejercicio de una libertad y de un derecho puede ser considerado una provocación. Esto significa que este Occidente ya se ha sometido al terrorismo de cortarse la lengua, de aquéllos que han logrado imponer la autocensura para no decir lo que verdaderamente se quiere decir y decir en cambio lo que ellos desean oír.

P.- ¿Y por qué cree que el Papa ha querido bautizarle en persona, sabiendo quizás que podía ser fuertemente criticado por ello?

R.- Si el Papa ha decidido voluntariamente llevar a cabo el gesto de bautizarme, creo que ha tenido fuertes motivos para hacerlo. A mí lo que me parece es que el suyo ha sido un gesto de gran sabiduría y de gran valentía, porque ha antepuesto las razones de la fe a las de la diplomacia y la política, que es lo que debe hacer un Pontífice que encarna un poder esencialmente espiritual. Yo creo que los católicos, sobre todo aquéllos que son grandes prelados de la Iglesia católica, deberían tener mayor respeto por el Papa, que es el vicario de Cristo en la tierra. Lo que está ocurriendo en algunos sectores de la Iglesia críticos con el Papa es una confirmación de que el relativismo ha terminado por contagiar a la propia Iglesia. Yo estoy totalmente a favor de Benedicto XVI. Y no sólo ahora. También estaba de su lado cuando era musulmán. Soy uno de los pocos periodistas de las grandes cabeceras italianas que ha defendido de manera extrema y absoluta al Papa tras su discurso de Ratisbona el 12 de septiembre de 2006. Y no he defendido sólo el derecho a la libertad de expresión del Papa, le he defendido también por el valor de lo que dijo. Yo apoyo lo que dijo en Ratisbona.

P.- Federico Lombardi, el jefe de la oficina de prensa del Vaticano, precisaba el jueves que el Papa le haya bautizado no significa que comparta sus ideas respecto al islam. ¿Qué le parece?

R.- Pues algo obvio . Faltaría más.

P.- ¿Teme que su bautismo pueda desencadenar reacciones violentas contra usted o contra Benedicto XVI?

R.- Analicemos lo que los islamistas están tratando de hacer, el juego sucio que están siguiendo. En primer lugar, tratan de criminalizarme, diciendo que Magdi Allam jamás ha sido musulmán porque nunca ha sido practicante, que en realidad no se puede hablar de conversión porque no era un musulmán. También dicen que soy un vendido a Israel, esgrimiendo en ese sentido que mi último libro se llama Viva Israel.

Dicen, asimismo, que estoy a sueldo de Israel, por haber obtenido el premio internacional Dan David que concede una fundación israelí y que he compartido con otros tres periodistas, incluido otro musulmán de Indonesia. En fin, afirman que he traicionado el islam. Mi criminalización busca desacreditar al Santo Padre. Me criminalizan para poder atacar al Papa, ése es su verdadero objetivo y debemos ser conscientes de ello. Pero, por desgracia, por culpa de los católicos que ya han expresado sus críticas y su contrariedad a mi conversión a manos del Papa y de los famosos 138 moderados musulmanes, se esta creando un clima bastante feo, el mismo que suele preceder a las explosiones de violencia.

«Bautizarme ha sido lo más importante de mi vida, he renacido»

¿Cómo ha cambiado su vida desde el pasado sábado, cuando fue bautizado?

- Me siento más sereno, más tranquilo, más feliz. Siento una absoluta sintonía entre los valores en los que siempre he creído y el contexto espiritual, cultural y social del catolicismo, la religión a la que me he unido. Me siento fuerte y determinado a seguir luchando para afirmar la verdad, la vida y libertad.

¿Qué sintió al ser bautizado por el Papa?

- Una alegría inmensa. Durante las tres horas anteriores al bautismo estuve nerviosísimo, porque era consciente de que iba a ser el hecho más importante de mi vida. De hecho, bautizarme ha sido como renacer.

¿Conocía a Benedicto XVI de antes?

- No. La primera y única vez que le he visto ha sido cuando me bautizó. Aunque espero poder verle en una audiencia futura.

¿Cuándo comenzó su proceso de aproximación al catolicismo?

- Ha sido un camino gradual y lento. De niño, desde los cuatro a los 18 años, conocí el mundo católico a través de las escuelas italianas católicas en El Cairo a las que fui, primero una guardería de monjas y después un colegio de sacerdotes salesianos. Ir a esos centros me hizo conocer la realidad de religiosos que testimoniaban su fe a través de obras que correspondían al bien común. Pude leer la Biblia, los Evangelios, ir a misa.

¿Su familia era musulmana practicante?

- Mis padres estaban separados, y fue mi madre quien se ocupó de mí. Era baby sitter en una rica familia de El Cairo. Posteriormente se fue a Arabia Saudí para trabajar al servicio de una princesa, y ahí se volvió aún más radical en su religiosidad. Se fue de Egipto con el pelo descubierto y volvió de Arabia con un velo hasta los pies.

¿Y ahora?

- Mis dos padres han muerto. Es más, cuando mi madre murió en 1992, yo mismo, cumpliendo su deseo, la sepulté en Medina. Para mí ese fue un momento muy dramático porque participé de la excavación de la fosa y en la deposición de los restos y, como es tradición en los funerales en Arabia Saudí, no se deja ninguna señal en la tumba. Así que una vez se sepulta a una persona, anda unos pasos y ya no sabe donde está enterrada. Esto para mí fue un trauma.

Creo que usted tiene un hijo de nueve meses al que ya bautizó hace un mes.

- Sí, así es.

Y el próximo 22 de abril, día de su 56 cumpleaños, se casará por la Iglesia con su mujer.

- Sí. El mismo día del año pasado nos casamos por lo civil, y este año nos casaremos por la Iglesia. De ese modo completaré mi ingreso en el catolicismo.

LA CUESTION

- ¿Ha querido usted transmitir algún mensaje con su bautismo público?

- Espero que pueda ser un ejemplo para tantos musulmanes que viven en secreto su conversión al catolicismo. Yo conozco varios. Porque la realidad es la siguiente: hoy en Italia hay varios millares de italianos que se han convertido al islam, y lo han podido hacer en absoluta libertad, lo pueden proclamar públicamente, participan en convenios, se mueven con la más absoluta seguridad… Sin embargo, los musulmanes que se convierten al islam han de hacerlo a escondidas, porque si no pueden ser condenados a muerte por apostasía. Es una situación inaceptable a la que se debe poner fin inmediatamente. Porque si en Italia no existe libertad religiosa, si un musulmán no es libre de convertirse, si no es libre de proclamar públicamente su conversión, si no es libre de decir que se siente orgulloso de haberse convertido al catolicismo, significa que la civilización italiana está muerta, que los valores que han permitido el desarrollo, el crecimiento y la riqueza de la Italia ya no existen.

Que Dios le bendiga.

Sacado de aquí.

Musulmanes conversos: 'Los cristianos no os dais cuenta del tesoro que tenéis'

Es difícil dar con ellos, pero son más de los que cabría pensar. Probablemente en Italia han conseguido vencer antes el miedo a mostrarse en público y a ofrecer su testimonio, pero también los tenemos entre nosotros, y en toda Europa: musulmanes convertidos al catolicismo que, incluso poniendo en peligro su vida, han conocido a Cristo y han querido recibir el bautismo. El periodista italiano Giorgio Paolucci y el periodista libanés Camille Eid han escuchado de primera mano el relato de muchos de estos conversos- «es muy difícil convencer a las personas para que hablen», aseguran- y el testimonio ha quedado por escrito en el libro «I cristiani venuti dall’Islam» (los cristianos que llegaron del Islam), editado por Piemme. Un libro que, según sus autores, lanza tres desafíos: al islam, para que reconozca la libertad religiosa, a las autoridades civiles para que garanticen esta libertad; y a los propios cristianos, para un reencuentro con Cristo.

«Mientras los occidentales que se convierten al islam son muy conocidos, van a televisión, son presidentes de asociaciones islámicas y no tienen problemas de visibilidad, los musulmanes convertidos al cristianismo son personas que, por tomar esta decisión, se encuentran con discriminaciones y amenazas, que pierden los derechos civiles en algunos países islámicos, que corren el riesgo de la pena de muerte o son rechazados por los mismos familiares y amigos porque son acusados de apostasía», explica Paolucci en una entrevista a la agencia Zenit.

La investigación llevada a cabo por ambos periodistas habla de algunos centenares de conversos en Italia provenientes de países del norte de África, de Oriente Medio y de Asia. Algunos han sido bautizados en Italia, otros en su país de origen o en un tercero, y luego se han trasladado a Italia.

«Historias milagrosas»

Entre las historias recogidas se encuentra la de una joven argelina de padre católico y madre musulmana que llegó al catolicismo a través del testimonio de una compañera de clase; un soldado bosnio musulmán que conoció a Cristo en una cárcel italiana; una joven turca que soñó sin saberlo con el Papa Juan XXIII, un joven turco a quien el Corán no ofrecía respuestas hasta que leyó el Evangelio y hoy se prepara para ser sacerdote, e incluso un argelino que se convirtió escuchando Radio María. «Son historias milagrosas, como es milagrosa toda conversión», asegura Paolucci, que dice haber encontrado en estos conversos «interrogantes que están en el corazón de cada persona: el sentido de la vida, la felicidad, el amor, la amistad, qué hay después de la muerte...». Cuenta que, durante la investigación, quedaron impresionados por la frescura y el coraje de estos conversos, y especialmente conmovidos por las palabras de un argelino: «No os dais cuenta del tesoro tan grande que tenéis. Jesucristo ha revolucionado nuestra vida. Tenéis el joyero con la tapa cerrada y dentro hay un tesoro. Nosotros vamos a vuestras iglesias y no vemos el tesoro, venimos a un país católico, como Italia, y vemos que el joyero está cerrado; en cambio, debéis tenerlo abierto porque el tesoro es para todos. Debéis comunicar a Jesús a los inmigrantes que llegan, y sin embargo sois tímidos y tenéis vergüenza».

Autor: solidaridad.net- Fecha: 2006-11-17

¿Anti Yihadismo ó Anti Islamismo?

Hoy he tenido una conversación con un viejo amigo - Corta y a trozos, pero conversación al fin y al cabo - sobre esta cuestión. ¿Es el movimiento integrista-yihadista lo que hay que temer? ¿O al Islam en general?. He de reconocer que como predicador soy patoso, porque a pesar de mis esfuerzos no logré exponerle con claridad mis ideas y argumentos.

Él sostenía que el Islam como religión no es peligrosa en si, sino la vertiente extremista, y yo fallé en darle argumentos sencillos, lógicos, claros y comprobables. Pero como me expreso bastante mejor por escrito voy a hacer un segundo intento:

Para empezar aclarar que el 80% de los musulmanes son gente de bien que ha nacido donde le ha tocado y solamente trata de llevar su vida adelante en consonancia con sus circunstancias personales. Otro 10% (estas son cifras MUY aproximadas, y las doy solamente para daros una idea) Vive donde vive (Igual que los otros) pero de forma laxa y sin comprometerse apoya el movimiento yihadista. Yihadistas de boquilla, que dirían por aquí. El otro 10% es aquel que apoya directamente y sin tapujos el yihadismo, sin tener que formar parte de grupos armados, entre estos se encuentra la mayoría de los principales líderes religiosos y todos los terroristas.

Es este grupo el que los antiyihadistas consideran que es peligroso, cosa en la que - espero - todo el mundo esté de acuerdo, sin embargo consideran que el 90% restante es inofensivo, y ahí es donde yo no estoy de acuerdo.

Resulta que según el Corán - Y para opinar aquí hay que conocerlo, que estoy hasta las narices de escuchar gilipolleces de parte de bocas y plumas ignorantes - es ese 10% radical el que sigue la ley islámica como buenos musulmanes, luego el otro 90% NO son buenos musulmanes (Pero si mejores personas), por lo tanto ese 10% según la ley coránica tiene derecho a corregir, e incluso castigar - a esos musulmanes laxos.

Por lo tanto, si resulta que según el Corán y los hadices es ese 10% el que tiene razón... Y el Islam se define como la doctrina (fe, religión, filosofía o como gusten) emanada directamente de esas dos fuentes se puede afirmar con pocas posibilidades de fallar que el Islam es integrista en su naturaleza, ya que (Nunca está de más repetir estas cosas, a ver si alguien escucha algo alguna vez) el Corán y los Hadices lo son.

Muchos dirían que el 10%, aunque tengan la religión de su parte no podrían contra el 90% de personas bienintencionadas. Hagan la prueba de decirle esto a cualquier historiador medianamente sabio (Sabio de sabiduría, no informado de información, que son dos cosas bien distintas) y comprobareís como empieza a reírse. O preguntadle a alguna víctima de los bolcheviques rusos. Ésta no se reirá.

Ya sea mediante la exaltación de sus más bajos instintos de venganza y violencia, ya sea mediante amenazas, coacción, extorsión, ya sea mediante torturas y asesinatos o por simple inercia social ese 10% acabará (Como lo hizo invariablemente a lo largo de toda la historia islámica - Con la honrosa excepción de Turquía -) imponiéndose en la sociedad, y llevando a miles de pueblo y naciones mucho más antiguos que Mahoma, con mayor raigambre y civilización que él y sus seguidores, a una espiral de violencia y odio que tiene por vértice el ámbito occidental en particular (en cuanto potencia hegemónica) y el mundo no musulmán en general - Denominada la tierra de la Guerra por ellos -.

¿Qué si soy anti yihadista? Por supuesto ¿Soy anti musulmán? También ¿Creo que los Musulmanes son peligrosos como pueblo? NO, que quede claro, son peligrosos en cuanto a religión, y como pueblo tienen la tara de cientos de años de nulo progreso - Aquí conviene recordar que la Sharia prohíbe cinco de las siete artes del ser humano - , pero son tan seres humanos y tan respetables como nosotros, y puede que más en algunos casos.

No creo en la violencia como arma. Un gran escritor de divulgación (Ateo, por cierto) puso en boca de uno de sus personajes, Salvor Hardin, la siguiente frase "La violencia es el único recurso de los incompetentes". Y es cierto. Yo creo que la única forma de vencer de una vez por todas y definitivamente al Islam es convenciendo... Convenciendo a ese 90% que hay otras opciones; catolicismo, budismo, protestantismo; que no implican una violencia intrínseca contra los demás (personalmente preferiría que la mayoría eligiese el Catolicismo - Universal en latín -).

Esto no quiere decir que no vea justo la violencia como defensa propia, pero no me parece agradable, sino un fracaso de nuestros gobernantes que no supieron convencer, y por eso se ven obligados a vencer (Julio César, durante la guerra civil, conquistó toda Italia, a la sazón llena de legiones pompeyanas con tan sólo 800 hombres y sin combatir una sola vez: Convenció y no tuvo que vencer). A estas alturas del partido volveremos a tener que vencer o morir, porque no supimos convencer. Tendremos que matar a musulmanes (Y estar dispuestos a morir también), seres humanos y nuestros hermanos por nuestra culpa, porque cuando pudimos no convencimos, no educamos, como incompetentes que fuimos tendremos que volver a llamar a las armas y defendernos de ese 90% empujado por ese 10%. La última vez casi lo consiguieron.

Que Dios os guarde y os guíe, gentiles damas y nobles caballeros.

Don Quijote

Mapa de Religiones

Mapa interactivo de la evolución de las más importantes religiones a lo largo de toda la historia. Especial atención a la evolución del Islam, y luego a la cristiana.

¿En qué se diferencia cada una?

Ver aquí.

quita-Catedral de Córdoba


Copio de La Yihad en Eurabia.

Toca referirse una vez más a la Basílica-Mezquita-Catedral de Córdoba. En este caso se trata de un artículos del diario de Córdoba en que leo esto:

(…) el crucero catedralicio de los obispos Alonso Manrique, Leopoldo de Austria y Fray Diego de Mardones, ha evitado la ruina de la Mezquita. Si los benimerines no hubieran sido derrotados por Alfonso XI en la Batalla del Salado, hubieran hecho en la Mezquita de Córdoba lo mismo que hicieron los bereberes norteafricanos en el siglo XI cuando destruyeron Medinat-al Zahara.

Y sin embargo, es un tópico decir que la catedral construida dentro de la mezquita la estropea…

(…) muchos de los cimacios (base de los arcos) de la antigua basílica de San Vicente fueron borrados con martillos para esculpir alegorías al sol de origen visigodo. Pero todavía en el centro de la cara exterior de uno de ellos puede observarse una cruz, símbología cristiana de la primitiva basílica del siglo VIII. Otro aspecto totalmente novedoso es que en la capilla de San Bartolomé, que alberga los restos mortales de Luis de Góngora, han aparecido una serie de frescos datados del siglo X que corresponden a la quibla donde aparecen unos cervatillos. Estos motivos pictóricos se relacionan con los de Medinat - al - Zahara.




Y a continuación, lo más importante:

– ¿Existe alguna otra novedad arqueológica respecto a esta primitiva basílica que subyace bajo la Mezquita de Abderramán I?

– El descubrimiento más importante y que precisamente está recogido en nuestro libro son los mosaicos tardorromano - visigodo - bizantinos que encontró hace un año el arqueólogo Pedro Marfil. Los informadores turísticos siempre hemos contado que la Mezquita se edificó sobre la basílica de San Vicente pero nunca lo hemos podido demostrar. Ahora se pueden ver a través de una cata arqueológica desde la que se divisan los motivos de los mosaicos, entre los que destaca una crátera.


Es obvio que no porque le llamemos mezquita tienen los musulmanes derecho alguno sobre ella.

La verdad sobre las Cruzadas: Deshaciendo los topicazos.

Os dejo aquí un artículo imprescindible sobre las cruzadas:

Las Cruzadas

El juego musulmán:

A los musulmanes les encanta hablar de las Cruzadas… y a los cristianos les encanta pedir perdón por ellas. Escuchando como relatan esta historia ambos grupos, uno podría creer que los musulmanes estaban ocupándose pacíficamente de sus propios asuntos en tierras que eran legítimamente musulmanas, cuando los ejércitos cristianos decidieron hacerles la guerra santa y “matar a millones”.

La verdad:

Cada parte de este mito es una mentira. De acuerdo a las reglas que los musulmanes se aplican a sí mismos, las Cruzadas estaban perfectamente justificadas, y los excesos (excesos según los cánones cristianos) palidecen en comparación con el tratamiento que sufrieron históricamente a manos de los musulmanes las poblaciones conquistadas.

He aquí algunos datos rápidos…

La Primera Cruzada comenzó en 1095… 460 años después de que la primera ciudad cristiana fuese invadida por los ejércitos musulmanes; 457 años después de que Jerusalén fuese conquistada por los ejércitos musulmanes; 453 años después de que Egipto fuese tomado por los ejércitos musulmanes; 443 después de que los musulmanes saqueasen Italia por vez primera; 427 después de que los ejércitos musulmanes sometieran a sitio por primera vez a Constantinopla, capital cristiana; 380 años después de que casi toda España fuera conquistada por los ejércitos musulmanes; 363 años después de que Francia fuera atacada por vez primera por los ejércitos musulmanes; 249 años después de que la misma Roma fuera saqueada por un ejército musulmán, y sólo tras siglos de quemas de iglesias, asesinatos, esclavización y conversiones forzadas de cristianos.

Para cuando finalmente comenzaron las Cruzadas, los ejércitos musulmanes habían conquistado dos tercios del mundo cristiano.

Europa había sido acosada por los musulmanes desde los primeros años que siguieron a la muerte de Mahoma. Tan pronto como en 652, los seguidores de Mahoma lanzaron incursiones contra la isla de Sicilia, llevando a cabo 200 años después una ocupación completa que duró más de dos siglos y que estuvo jalonada de matanzas como la de la ciudad de Castrogiovanni, en la que murieron unos 8000 cristianos. En 1084, diez años antes de la Primera Cruzada, los musulmanes desencadenaron otra incursión devastadora contra Sicilia, quemando iglesias en Reggio, esclavizando monjes y violando a las monjas de un convento antes de llevarlas consigo como cautivas.

En teoría, las Cruzadas estaban motivadas por el acoso a los peregrinos cristianos que partían de Europa hacia Tierra Santa, muchos de los cuales fueron secuestrados, hostigados, forzados a convertirse al Islam o incluso asesinados (Compárese esto con la justificación que el Islam hace de sus matanzas sobre la base de que, en tiempos de Mahoma, a los musulmanes se les denegó el acceso a La Meca en sus peregrinaciones).

Los cruzados sólo invadieron tierras que fueron cristianas. Nunca atacaron Arabia Saudita o saquearon La Meca como los musulmanes habían hecho (y continuaron haciendo) con Italia y Constantinopla.

El período de “ocupación” cruzada (de las tierras anteriormente suyas) duró menos de dos siglos. La ocupación musulmana está en su año 1372.

El período de “agresión” cruzada comprende unos 20 años de campaña militar real, gran parte de los cuales se gastaron en la organización y el viaje. (Tuvo lugar en 1098-1099, 1146-1148, 1188-1192, 1201-1204, 1218-1221, 1228-1229, y 1248-1250). En comparación, la Yijad musulmana tan sólo contra la isla de Sicilia duró 75 chirriantes años.

A diferencia de la Yijad, las Cruzadas nunca se justificaron con enseñanzas del Nuevo Testamento. Este es el motivo de que sean una anomalía, un hecho puntual entre catorce siglos de Yijad incansable que comenzaron mucho antes de las Cruzadas y que continuaron bien después de que éstas hubieran terminado.

El mayor crimen de los cruzados fue el saqueo de Jerusalén, en el que se dice que 30.000 personas fueron masacradas. Esta cifra es una enanez comparada con el número de víctimas de la Yijad, desde la India a Constantinopla o Narbona. Sin embargo los musulmanes nunca se han disculpado por sus crímenes y nunca lo harán.




Lo que en otras religiones recibe el nombre de “pecado y exceso” en el Islam es llamado “el deseo de Alá”.



Sacado de aquí, y encontrado en Las Navas.

Las Cruzadas: entre la realidad y la leyenda negra

Artículo de Eurabian News originalmente sacado de aqui.

No se aplaca el debate sobre el significado de las Cruzadas. También porque la distancia de final de milenio entre el Occidente y el Islam evoca escenarios sugestivos.

Según el conocido escritor católico Vittorio Messori, sobre las Cruzadas ha sido construida por los iluministas una “leyenda negra” “como arma de la guerra psicológica contra la Iglesia romana”. Messori ha escrito en el “Corriere della Sera”, el principal diario italiano, que “es, en efecto, en el siglo XVIII europeo cuando, completando la obra de la Reforma, se establece el rosario de las “infamias romanas”, convertido en canónico”.

“Por lo que se refiere a las Cruzadas, la propaganda anticatólica inventó incluso el nombre: igual que el término Edad Media, elegido por la historiografía “iluminada” para indicar el paréntesis de oscuridad y fanatismo entre los esplendores de la Antigüedad y los del Renacimiento. Por descontado que quienes, hace novecientos años, asaltaron Jerusalén, se habrían sorprendido bastante si alguno les hubiera dicho que estaban realizando lo que se llamaría “primera Cruzada”. Aquello para ellos era itinerario, “peregrinación”, recorrido, pasaje. Aquellos mismos “peregrinos armados” se habrían sorprendido aún más si hubieran previsto que les sería atribuida la intención de convertir a los “infieles” o de asegurar vías comerciales a Occidente o de crear “colonias” europeas en Medio Oriente…”.

Messori revela que, lamentablemente, “en Occidente, la oscura invención “cruzada” ha acabado por apresar en el sentimiento de culpa a algunos hombres de la misma Iglesia, que no conocen como sucedieron de verdad las cosas”. Además, explica Messori, “en Oriente, la leyenda se ha vuelto contra el entero Occidente: pagamos todos –y pagaremos todavía más– las consecuencias, con el deseo de revancha de las multitudes musulmanas que piden venganza contra el “Gran Satanás”. Que no es sólo Estados Unidos, sino la entera cristiandad; aquella, justo, de las “Cruzadas”: ¿No son quizá los occidentales mismos quienes insisten en decir que ha sido una terrible, imperdonable agresión contra los píos, devotos, mansos seguidores del Corán?”.

“Y sin embargo –revela el conocido escritor– hay una pregunta que deberemos hacernos: en el marco más que milenario de las relaciones entre Cristiandad e Islam, ¿quién fue el agredido y quién el agresor? Cuando, en el 638, el califa Omar conquista Jerusalén, ésta era ya desde hacía más de tres siglos cristiana. Poco después, los seguidores del Profeta invaden y destruyen las gloriosas iglesias primero de Egipto y luego del norte de Africa, llevando a la extinción del cristianismo en los lugares que habían tenido obispos como San Agustín. Toca luego a España, a Sicilia, a Grecia, a la que luego se llamará Turquía y donde las comunidades fundadas por San Pablo mismo se convierten en cúmulos de ruinas. En 1453, tras siete siglos de asedio, capitula y es islamizada la misma Constantinopla, la segunda Roma. El rodillo islámico alcanza los Balcanes, y como por milagro es detenido y obligado a retroceder ante los muros de Viena. Si se execra justamente la masacre de Jerusalén en el 1099, no se debe olvidar a Mahoma II en 1480 en Otranto, simple ejemplo de un cortejo sangriento de sufrimientos”.

Messori concluye su reflexión haciendo algunas preguntas: “Todavía hoy: ¿qué país musulmán reconoce a los otros que no sean los suyos, los derechos civiles o la libertad de culto? ¿Quién se indigna ante el genocidio de lo armenios ayer y de los sudaneses cristianos hoy? El mundo, según los devotos del Corán, ¿no está dividido en “territorio del Islam” y “territorio de la guerra”, esto es, todos los lugares todavía no musulmanes que deben serlo, por las buenas o por las malas?”.

“Un simple repaso a la historia –escribe Messori– incluso en sus líneas generales, confirma una verdad evidente: una cristiandad en continua postura defensiva respecto a una agresión musulmana, desde los inicios hasta hoy (en Africa, por ejemplo, está en curso una ofensiva sangrienta para islamizar a las etnias que los sacrificios heroicos de generaciones de misioneros habían llevado al bautismo). Admitido –y probablemente no concedido– que alguno, en la historia, deba pedir excusas a otro ¿deberán ser quizá los católicos quienes se hagan perdonar por aquel acto de autodefensa, por aquel intento de tener al menos abierta la vía de la peregrinación a los lugares de Jesús que fue el ciclo de las Cruzadas?”.